Introducción a la asignatura

  • La asignatura se encuentra encuadrada en el Módulo de Optatividad de la materia 19-Optativa A, enmarcada en el 4º Curso del Grado de Ingeniería Mecánica (1º cuatrimestre).SISTEMAS REFERENCIA
  • La presente asignatura estará enfocada al análisis del comportamiento dinámico de un vehículo automóvil, desde el punto de vista longitudinal, vertical y transversal.
  • Para ello se revisarán las características técnicas de los diferentes sistemas y componentes de un automóvil, con objeto de adquirir los conocimientos necesarios para determinar aspectos más específicos como el cálculo de prestaciones, la respuesta del vehículo, el comportamiento direccional en curvas, tendencia al vuelco lateral o la percepción del confort.
  • En las clases de prácticas se analizarán además aspectos técnicos como las reformas de importancia en vehículos y las tecnologías de reconstrucción de accidentes de tráfico.
  • El profesor de la asignatura será Juan F. Dols Ruiz, adscrito al Departamento de Ingeniería Mecánica y Materiales de la UPV.

2 thoughts on “Introducción a la asignatura

  1. Comentario sobre el articulo “El coche del futuro: 30 datos que explican por
    qué dejarás de conducir y cómo te cambiará la
    vida”

    Es un articulo muy interesante, que sin llegar a dar una opinión propia sobre el tema tratado, hace reflexionar al lector sobre todos los aspectos y áreas de la sociedad ligados al transporte tal y como lo conocemos actualmente y la magnitud de las consecuencias que supondría un cambio en su forma, en este caso con la implementando la conducción autónoma y la propulsión con energía eléctrica.

    Pese a los grandes avances ya realizados por compañías tan conocidas como Tesla o Audi, en mi opinión la implementación total de la conducción autónoma sería un proceso muy lento. Con los puntos expuestos en el articulo podemos observar que muchos sectores están adaptados a la forma de transporte actual, muchos puestos de trabajo dependen de esta, por lo que cabe suponer que la estrategia a seguir para adaptar toda la industria que gira alrededor del transporte es muy compleja y por tanto llevara su tiempo. Ya no será una cuestión de el avance tecnológico si no de las reformas políticas que cada país tenga que hacer.

    En referencia al transporte público, creo que después de que la gente normalice que su vehículo de uso personal sea de conducción autónoma, toda la gente verá con buenos ojos que el transporte público también lo sea. En muchas ciudades del ya existe el metro automatizado, pero por ejemplo no en todas las ciudades europeas.
    A si mismo, los vehículos del transporte publico deberían ser los primeros en electrificarse a mi parecer, por ahora muchos están haciendo la conversión a híbridos.

    Por último, sobre todos los datos aportados por el articulo en referencia a la cifra de impuestos, la cantidad a pagar por los vehículos de combustión y lo gastado en combustible, en mi opinión, una vez la mayoría del parque móvil sean vehículos eléctricos, nuevas tasas e impuestos aparecerán sobre la venta de vehículos eléctricos, seguros, la propia electricidad, recambios e impuestos de circulación. Por ello estos datos no me parecen tan importantes a la hora de inclinar la balanza.

    El futuro solo se puede suponer, podemos intuir que puede pasar y cuales serán las vías de cambio, pero en cuanto tiempo se harán realidad es muy difícil de concretar.

    Un saludo

    Héctor Villar Ballesteros

  2. Comentario sobre el artículo -> El coche del futuro: treinta datos que explican por
    qué dejarás de conducir y cómo te cambiará la
    vida.

    “En primer lugar, el artículo me parece muy interesante, y estoy de acuerdo en que el coche autónomo revolucionará la forma en la que vivimos, descongestionando en gran medida las ciudades y eliminando las incomodidades que plantea el transporte privado hoy en día. Lo que hoy parece utópico podría ser muy posible en el futuro. Una red de transporte inteligente, de uso compartido y sostenible podría ver la luz gracias al coche autónomo.
    Para mí, las primeras beneficiadas serán las grandes ciudades. Actualmente, regular el tráfico, los aparcamientos y la contaminación es un quebradero de cabeza para las administraciones, que plantean soluciones que, a la vista está, no acaban de solucionar el problema. A la vista del crecimiento de carsharing, si consiguiéramos eliminar el coste del conductor y hacerlo asequible para todos los bolsillos, sin duda sería la principal opción de la gente. Podríamos destacar el coste de adquisición de estos vehículos, que seguro no será barato, pero más caro resulta comprar metros y excavar túneles.
    Otro aspecto que aborda el artículo, y me parece de especial interés, es la repercusión que tendrá en las industrias que dependen directamente del motor de combustión, que no son pocas. Mecánicos, gasolineras, petroleras, seguros y un largo etcétera se verán obligadas a adaptarse o morir. Será interesante ver como abordan las grandes petroleras este aspecto, ya que son empresas con un gran poder e históricamente se han mostrado reacias a fomentar este tipo de progreso. Veremos una guerra entre gigantes de nuestra economía, los gigantes informáticos que desarrollan los coches autónomos (Apple, Google…) contra las petroleras.
    Me preocupa, dado a mi afición a conducir, cómo evolucionará la conducción, llamémosla recreativa. Veremos si será posible compartir carreteras con los coches del futuro guiados por la estela de Steve Jobs y compañía o si tendremos que construir circuitos que emulen las bonitas carreteras de curvas que a algunos nos gusta frecuentar, cosa que me parece un coste difícil de asumir, sin tener en cuenta además el impacto medioambiental. En este aspecto, el uso del coche autónomo encontrará firmes opositores, ya que relegar estos vehículos al uso for fun encarecerá este hobby, ya que no será tan rentable desarrollar vehículos, fabricar combustible, componentes y demás; cosas del capitalismo.
    Espero que estos vehículos consigan sobretodo controlar el tráfico en las grandes ciudades y vuelvan a estar destinadas a las personas, y no a los coches. Falta saber si lo veremos, o es cosa de varias generaciones. De momento, seguiremos disfrutando de conducir y maldeciremos cada vez que tengamos que ir al centro de la ciudad.”

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